SONAJERO ELEFANTE

 

¡Hola! Me llamo elefantito y soy un sonajero elefante de lo más molón.

¡Me encanta mi trabajo de sonajero elefante y doudou!

Los niños me adoran porque además de ser súuuuper suave, achuchable y encantador, el sonido de mi sonajero les fascina y todos tienen absoluta debilidad por mis fantásticas orejas de las que pueden tironear sin miedo a que se rompan (y por mí tranquilos: no tengo terminaciones nerviosas y no me duele nada en absoluto)

 

Es lo que tiene haber nacido en una familia tan prestigiosa como la mía: nada más y nada menos que la colección Baobab de Moulin Roty. Es que eso es muy importante; piensa que voy a ser el primer juguete del bebé, su primer objeto de apego, así que la calidad y la seguridad son requisitos fundamentales.

¡Y yo los cumplo todos! Tengo dos hermanos que te encantará conocer: Jirafita, el sonajero jirafa y Leo, el sonajero león.

 

Soy bastante grandecito, eh: 30 cm de suavidad extrema.

Tu bebé me abrazará y no querrá soltarme jamás. Y ademas tengo estos patucos elefante a conjunto que son lo más de lo más.

 

Pero quiero explicaros por qué estoy tan orgulloso de mi trabajo,  (incluso más que por tener las orejas más encantadoras del planeta). Soy un sonajero elefante y quiero romper una lanza a favor de todos los sonajeros del mundo ¡Estamos hartos de que puzzles y juegos de construcción nos miren por encima del hombro! Un sonajero es mucho más que un juguete para distraer, entretener y divertir al bebé (aunque eso, he de admitir, lo hacemos de maravilla). En primer lugar somos valiosas herramientas que permitimos estimular sus sentidos: vista, oído y tacto. Cuando intenta cogernos y agitarnos para que sonemos, el bebé mejora su coordinación psico-motora. Somos su primer juguete y le acompañaremos fielmente en su descubrimiento del mundo.

 

Y yo (no es por chulear), además de sonajero soy un doudou. En nuestro idioma se pronuncia dudú. Proviene de la palabra francesa “doux” que significa dulce, suave, blandito. Han habido doudous muy famosos, como la mantita de Linus, el amigo de Snoopy, ¿te acuerdas? Linus jamás se separaba de su doudou. Porque esa es nuestra misión: estar siempre con nuestro bebé para satisfacer su necesidad de calor, proximidad y contacto.

 

De nosotros han hablado prestigiosos doctores como el pediatra-psicoanalista Winnicott que nos denominó “objeto transicional”. Es que hasta que no tienen entre 4 y 8 meses, los bebés no tienen conciencia de su propio yo. Y en esa transición, en ese aprendizaje de autonomía, los doudous les ofrecemos un sentimiento de seguridad ante las situaciones nuevas que va a vivir a cada instante. Como somos suaves y agradables para que nos manosee todo el rato, guardamos los olores que le reconfortan: el perfume de mamá, el olor de la cuna, de la casa… ¡hasta de sus propias babitas! Por lo que, vaya donde vaya, conmigo siempre llevará un trocito de su universo íntimo para que se sienta reconfortado, tranquilo y seguro.

 

Y como le quiero facilitar la vida también a los adultos de la casa, no me mareo para nada si me metes en la lavadora en un programa de ropa delicada. Eso sí, un sonajero elefante no soporta  el calor de la secadora, solo te pido que me seques al aire y verás que tardo poquito en estar listo para volver a los brazos de tu bebé.

 

¿Entiendes ahora por qué estoy tan orgulloso de ser un sonajero-doudou?

¡Tengo el trabajo más tierno y maravilloso del mundo!

 

 

 

Materiales: Algodón, poliéster, elastano.
Cuidado: Lavado 30º ciclo delicado. Secadora no.
Adecuado desde el nacimiento.

 

EDAD0+
MEDIDAS / CM30 cm